viernes, 1 de marzo de 2013

MUJER BELLA DE CASI TRESCIENTOS AÑOS: VILLA DE SAN LUIS DE CURA



Por: Marcos Julio Leal Ceballos



Camina una nube en el cielo, 
disipando los rayos del cansado sol,
con suave brisa
sombreado de diferentes brillos,
colores y fragancias,
se lanzan mis ojos hacia tí,
surges sobre fertil valle,
eres tú Villa de Cura,
naciendo en la distancia.
Solo
pido que contigo siempre
me lleves.

Qué hermoso atardecer en el
Valle de Villa de Cura,
las cùpulas de la Catedral yerguen sus bellas figuras
delante de las brillantes y verdes lomas,
resaltan su belleza y luces,
en este amplio ventanal natural
donde 
se asoman.

Villa de San Luís de Cura,
cuna de artistas: 
poetas, pintores, locos, soñadores
y cantores,
cuna de mujeres y hombres,
luminarias líderes,
cultores de oficio y labores.
Permite que hoy en silencio
te escriba, 
le cante a tu enorme historia
vencedora de luchas,
de risas, de sueños, conquistas
y mil amores.

San Luís de Cura,
Villa encerrada
en majestuoso valle,
donde en tus plazas, calles y lomas,
se respiran fragancias vespertinas y aromas.
Las noches son para evocar
apasionados y locos momentos.

Villa de Cura, quien te viera
y pudiese caminar tus calles
de manos agarradas, calladamente,
jurándose amor eterno
como verdaderos señores y amantes.
¡Qué hermosa ciudad
para amar!

En cada esquina una flor,
en cada casa un amor,
en cada ventana una serenata,
en cada rincón una historia,
un poema,
un cuento y una canción.

Villa de Cura, abierto valle
a los cuatro vientos.
Don Juan de Bolívar y Villegas, 
abuelo paterno del Libertador,
con esfuerzos, con las leyes
y a sus costas te fundó
hace tantos años como ya
llegando a trescientos,
un 25 de mayo de 1722
gritó el fundador:
¡Esta es la perla de mis
sentimientos,
colgada en lo más alto
del firmamento.
Será la nueva ciudad de los
Bolívar,
ciudad de lucha,
de trabajo,
de canción y concierto!

Tres ríos te abrazaban:
El Curita, El Tucutunemo
y Las Minas.
Eres como una diosa
de cristalina agua.

En tu antigua sabana
numerosas manadas de ganado pastaban,
traídas del inmenso llano
atravesando ríos y esteros.
En tu interior tenías
posadas y comederos
para cansados peones,amos y arrieros.

Muchas tiendas, almacenes y
depósitos se habían construido,
donde vivían al lado
ricos comerciantes en víveres y géneros.
Siempre Villa de Cura ha sido
amiga y compañera de la 
hasta entonces solitaria
mantuana ciudad de Cagua.

Villa de Cura, eres cuna también
de artistas, cultores y 
de letrados, deportistas.
A los hijos nacidos en tu seno
todo les has brindado
queriendo a los no acá nacidos
como si los hubieses parido.
Son todos y todas bienvenidos.

El retorno es un 
volver a volver,
que retorne el hijo o hija
que se fue en busca de 
mejor vida.

Que retorne el hijo errante
por esos mundos y caminos,
enamorado de imposibles.

Que retorne a tomar
la brisa de sus calles,
a soñar como cuando niños y niñas.

Que retornen como hijos e hijas
bien amados en todos los tiempos
y sin medida ni reproches.

Que lleguen por los cuatro caminos,
que como cuatro brazos
se unen en tu centro,
con la historia viva de una hermosa
ciudad emergente,
abierta a los cuatro vientos.

La vida no es vida
si no estamos todos presentes.
Diste luz a tantos hijos (as)
que han combatido por la dignidad
y la vida
y sólo encontraron gloriosa muerte.
Eres ciudad guerrillera,
contestataria permanente,
lo mejor de tì
siempre ha sido
toda tu trabajadora gente.

Sitio web de la imagen: http://www.avimont.com/villa_de_cura

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