lunes, 5 de diciembre de 2016

A MIS AMIGOS Y A QUIENES NO LO SON



Quiero compartir con todos mis lectores estas sabias palabras tomadas de las Sagradas Escrituras, como una propuesta para que las leamos, reflexionemos y apliquemos a nuestra vida diaria.


Proverbios 26:20-28 
Versión Reina-Valera 1960

20 Sin leña se apaga el fuego,
Y donde no hay chismoso, cesa la contienda.
21 El carbón para brasas, y la leña para el fuego;
Y el hombre rencilloso para encender contienda.
22 Las palabras del chismoso son como bocados suaves,
Y penetran hasta las entrañas.
23 Como escoria de plata echada sobre el tiesto
Son los labios lisonjeros y el corazón malo.
24 El que odia disimula con sus labios;
Mas en su interior maquina engaño.
25 Cuando hablare amigablemente, no le creas;
Porque siete abominaciones hay en su corazón.
26 Aunque su odio se cubra con disimulo,
Su maldad será descubierta en la congregación.
27 El que cava foso caerá en él;
Y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá.
28 La lengua falsa atormenta al que ha lastimado,
Y la boca lisonjera hace resbalar.


 Sitio web de la imagen: http://pastordanielsousa.blogspot.com/2012/04/i.html

EL HOMBRE DEL TRIGO (NOVELA) CAPÍTULOS 21 AL 30



Por: Marcos Julio Leal Ceballos

CAPITULO 21.Estricnina
CAPITULO 22.Mirada Ausente
CAPITULO 23.Tierrita En Sus Ojos
CAPITULO 24.Restaurant De Lujo
CAPITULO 25¿Cómo Le Puede Ir Este Día?
CAPITULO 26.De Gerente a Mensajero
CAPITULO 27.Las Tinajas
CAPITULO 28.Llora de Dolor Corporal
CAPITULO 29. ¿Pajúo?
CAPITULO 30.Gentil Invitación



CAPÍTULO 21 ESTRICNINA


La bella mujer tiene treinta y seis años de edad, a los dieciséis ya era madre, tiene dos hijas y un hijo,  siempre había sido una luchadora social,  su matrimonio no duró lo que se suponía que duraría, porque ella,  a su vez  ya estaba casada con la revolución, y  no todos los hombres están prestos y dispuestos  a compartir el tiempo familiar con el ejercicio político en beneficio del pueblo.

Se encuentran al sur del estado compartiendo una actividad política, con un grupo de educadores y educadoras que están alfabetizando a los compatriotas que nunca fueron atendidos por gobierno alguno, hasta que llegó la revolución.


Se hallan también presentes los coordinadores municipales del eje sur del estado, se saludan entre ellos y ellas con gran cariño y admiración. Todos saben la gran misión que están realizando por los más pobres de los habitantes de este estado.

La bella dama avanza, con ese andar de mujer luchadora y segura de la labor social  y política que  con gran dedicación realiza.

-Hola, profesor, tanto tiempo sin vernos, le hemos extrañado mucho.

-Hola, diputada Nina, es un verdadero placer verla, el trabajo intenso a usted la hace cada día más bella.

-Gracias, profesor, usted  siempre tan amable, pero, a veces este trabajo no nos deja tiempo ni para comer, la revolución es así, hemos tenido un pueblo que por siglos no había sido atendido  satisfactoriamente en casi ninguno de sus problemas, y mi Comandante nos exige respuestas rápidas y efectivas en las soluciones a esos problemas priorizados. 

-Así es, diputada Nina, no tenemos tiempo para lo personal, solo disfrutamos una gran satisfacción colectiva por los éxitos alcanzados en cuanto a lo pautado en las misiones educativas y sociales.

-Si, profesor, alcanzamos también un gran éxito político al lograr mantener a nuestro nuevo alcalde en su puesto, porque los disturbios  de esta semana, amenazaron la estabilidad del pueblo.
Claro que todo esto sirvió para cohesionarnos como partido político y como defensores de nuestra revolución.


-Estamos de acuerdo, diputada, aunque ayer vi en el despacho del alcalde puras caras nuevas.  Allí no he visto  hasta ahora a alguno de nosotros que somos pueblo, a los y las que apoyaron con todas sus  fuerzas para que se consolidara esta nueva victoria. 

-Profesor, debe haber algún error, allí, en el despacho tiene que estar la gente de nuestro pueblo, la que hizo posible el triunfo del poder popular, esa es su victoria, construida con mucho esfuerzo y tesón. 

En ese momento se acerca el alcalde del sur. La conversación es interrumpida por los respectivos saludos y luego comienza la intensa reunión de trabajo y evaluación.


 Los múltiples trabajos y compromisos políticos y educativos a los que están sometidos estas dos personas les impiden la comunicación diaria directa, pasarían algunas semanas para poder coincidir en otro escenario.


Para entonces, ya todo habría cambiado en cuanto a las apreciaciones emitidas la primera vez y lejos de su municipio: la sucesión de hechos se encargaría de cambiar sus apreciaciones primarias. 


CAPITULO 22

MIRADA AUSENTE

Ana Lucrecia sigue en el despacho del nuevo alcalde, nadie le da alguna respuesta de dónde se encuentra el alcalde.

Se arremolina todo el personal que está detrás del largo mostrador  de la entrada del despacho, dicen que va a salir el nuevo alcalde. Ana Lucrecia, le dice a su chofer:
-Ernesto, esperemos para ver al nuevo alcalde y le damos la información y así cumpliré aquello para  lo que he venido
-Si, como usted diga, Doña Ana Lucrecia.

Al instante comienza a salir una cantidad de personas que la señora no conoce, porque no los vio en la campaña política recién finalizada, el pequeño hombre  y su mujer van en medio de ellos.

La mujer mira a Doña Ana Lucrecia, esta le hace señas con su mano, la mujer finge estar ausente, su mirada está vacía como si gravitara a cien años luz de allí.


El hombrecillo sonríe, se encuentra con la mirada sorprendida de Doña Ana Lucrecia, le hace señas para que le siga. Salen de en medio de la multitud y se dirigen a una  nueva camioneta que está estacionada al otro lado de la calle del edificio de la alcaldía. El hombrecillo se vuelve y le grita:

-¡Ana, ven con nosotros! 
Le ha tuteado por primera vez en su vida. 

Doña Ana Lucrecia confundida se acerca, el escolta le abre la puerta trasera de la camioneta, ella sube como un autómata, la mujer del alcalde entra en la camioneta por la otra puerta, se sienta al lado de Doña Ana Lucrecia como si esta no existiese, no le ha mirado, no le ha saludado, no le ha hablado.

El alcalde sube adelante al lado del chofer y le dice a este:
-Casimiro, estoy cansado, vamos al mejor restaurant de esta vaina.
-Entendido, señor Alcalde.

Parte la camioneta, el señor alcalde observa unos periódicos regionales que están en el asiento y pregunta:

-¿Y esos periódicos?
-Son los periódicos regionales donde sale usted.

-Ah, qué bien, el hijo de Saturnina saliendo en los periódicos, caramba, quien lo iba a decir.
-Tú ahora eres el alcalde, somos gente de tronío y nos debe respetar todo el mundo, todo el mundo.

Esto lo dice viendo de lado a Doña Ana Lucrecia que no ha emitido ningún sonido por su boca desde que se sentó en esa camioneta. 

Llegan al mejor restaurant de la ciudad, según el chofer por supuesto. Se bajan todos, Doña Ana Lucrecia rodea la camioneta, alcanza al alcalde que ya va a entrar al restaurant y le dice:

-Alcalde, necesito darle una información.
-Para ti soy Adán, siempre Adán.
La mujer del alcalde lo mira fijamente y le dice con fuerza:

-Eso sí que no, ahora serás Señor Alcalde para todo  mundo ¿Me oíste? Eso es cosa de respeto.

-Mujer, si es Ana Lucrecia, nuestra amiga y camarada.

-Ya te dije: esto es para todo el mundo y punto, Señor Alcalde, qué se han creído.
-Tranquilízate  mujer y entremos que estoy cansado, entra Ana Lucrecia.
-Prefiero que hablemos acá, señor Alcalde.

-Ya te dije, Ana Lucrecia entremos.
-Si ella se quiere ir déjala ir, ella no es de la familia.
-Tranquila negrita, que Ana Lucrecia nos acompañe.
-Bueno allá tú. Ella no es de la familia, ya te lo advertí y es lo primero que haces.

Están todos y todas a las puertas del lujoso restaurant. También han llegado los hijos de la pareja con sus respectivas novias y las amigas de estas, todo es un alboroto como si estuviesen en una “caimanera de fútbol”

Vienen saliendo unos comensales hablando entre ellos muy bajo, en forma casi inaudible, al pasar  junto al bullicioso grupo “los ven como si no existiesen”

El alcalde ve a su mujer como en los viejos tiempos, los ojos negros y huidizos reflejan una frialdad aterradora.

 La mujer recuerda los nada agradables encuentros sabatinos y se contiene, un ligero temblor aparece en su boca que calla violentamente otra protesta que seguro diría.

 El alcalde dice con mucha cortesía:
-Tranquila, negrita, adelante Ana Lucrecia.

Entran todos al restaurant, Doña Ana Lucrecia va caminando como si cargase un saco de cemento en cada pie.




CAPITULO 23

TIERRITA EN SUS OJOS



En el gran hotel Piedra de Río se han alojado las diferentes agrupaciones de las manifestaciones culturales de todo el país.

 A las dos de la tarde surgen con sus atuendos para participar en el desfile de carnaval, salen los diablos danzantes, las burras, burriquitas, pollinos, los toros, las madamas.

 En fin, son incontables las comparsas y grupos, es un verdadero maremágnum de personas, que vienen a divertirse, en estas Ferias del Sol.

Entre todos ellos van también don Joselillo y sus guardaespaldas, estos son diez, tres mujeres y siete hombres. Van todos disfrazados y pasan desapercibidos para los policías de paisano que están rodeando todo el hotel donde se habían hospedado la noche anterior.



Las comparsas se alejan del hotel, unas cuadras más abajo un grupo se desprende y cruza la avenida y es recogido por cuatro camionetas identificadas como pertenecientes al comité organizador de las ferias.


Pasan diferentes puntos de control sin ser detenidas en ningún momento, llegan al aeropuerto situado en el centro de la bella ciudad, se bajan todos y se introducen en los baños de los pasajeros.

 Pocos momentos después salen de entre ellos una alta mujer con su acompañante, él viste de traje con saco y pantalón, ella luce una rica manta guajira, se ven  unidos, como muy enamorados, pasan por los controles, entregan sus documentos de identificación, entran a la sala interior que es la antesala para el abordaje de las aeronaves.

 Nadie les detiene, en esos precisos momentos aterriza una nave, busca el acomodo cerca de la pista y la pareja sube despreocupadamente a ella.


Afuera en la ciudad el desfile continúa. 
Los policías del comisario general siguen  apostados alrededor del hotel esperando que aparezca Don Joselillo para seguirlo.




CAPITULO 24

RESTAURANT DE LUJO

Doña Ana Lucrecia está aterrada con lo mucho que ha visto en tan poquísimos minutos. No alcanza a pensar rápidamente qué debe hacer, y solo piensa que si esto le está pasando a ella, que no le tiene miedo ni le corre a un tigre en plena selva ¡Qué será para la gente humilde y sencilla del pueblo  cuando le toque  acudir a sus nuevas autoridades elegidas por ellos con su voto directo y lleno de esperanzas en búsqueda de remedios para sus urgentes necesidades!

La doña no atina si debe irse corriendo  o  enfrentar la verdad que se presenta a sus ojos sin  atenuante alguno. 
 Traga fuerte la doña y decide  hacer aquello a lo que fue.

Los mesoneros solícitos atienden a las personas, “es el nuevo alcalde y su personal” piensan mientras colocan las mesas unas al lado de las otras para poder acomodar a tan numerosa comitiva.

-Es el nuevo alcalde.

Le informa un mesonero a la dueña del restaurant, que se asoma en la puerta de su oficina para saber qué es lo que pasa, el por qué tanto revuelo en el personal.

El alcalde toma un costado de la mesa y se sienta diciéndoles
-Siéntense todos.
Los mesoneros se quedaron con la silla sacada a la cabecera de las mesas, el alcalde ni cuenta se dio que era para él, supuestamente. Todos se  sentaron excepto Doña Ana Lucrecia.
-Siéntate,  Ana Lucrecia.

-Necesito hablar con usted Señor Alcalde
-Después de la comida,  Ana, después de la comida.

Doña Ana Lucrecia se sentó, todo cambió para ella, volvió a ser ella misma y se dispuso  a  saber hasta dónde llegarían estos señores.

Pensó “el alcalde cree que vengo a pedirle algo, esto será divertido, por Dios que sí, estoy verdaderamente sorprendida, pero ahora sé que él piensa que vengo a pedirle algo…Esperemos Ana Lucrecia, esperemos, nadie te lo contará, tú lo verás por ti misma, estás en el propio sitio de los acontecimientos, gracias, Dios mío, por apiadarte de esta humilde servidora”

Todos pidieron su comida a la carta, Doña Ana Lucrecia pidió un vaso de agua de la casa.

Nadie se dio cuenta que ella no había ordenado comida alguna.


CAPITULO 25

¿CÓMO LE PUEDE IR ESTE DIA?

El avión llega a San Juan, aterriza en el aeropuerto, corretea por la pista y entra al galpón donde se guardan las aeronaves. Los dos pasajeros se bajan,  se han cambiado de ropa, tienen vestimenta y equipo de motorizados, toman dos motos de las que están estacionadas  a un lado en la alta edificación, se colocan sus respectivos cascos y salen por una puerta para vehículos.  

La puerta lateral del aeropuerto está custodiada por dos guardias que al ver venir las motos les dan la espalda y se besuquean con  las dos chicas, cada una de ellas tiene su casco de motociclista en las manos.


 Pasan los dos motorizados sin aminorar su velocidad inicial y las chicas se apartan de los guardias y corren hacia sus motos que están aparcadas muy cerca de esa puerta, se suben a ellas y parten en pos de los primeros motorizados. 


El gerente del banco ha hecho esto innumerables veces este último año, pero esta vez está más nervioso que de costumbre.

El gerente del banco ha tenido que seguir otras indicaciones, esta vez  ha arriesgando mucho, tuvo que sacar el dinero en moneda extranjera y guardarlo por unos días en su casa, eso no estaba dentro del trato.

Se quedó solo en su casa, su familia se fue de vacaciones y él se vio en la necesidad de inventar una excusa para no acompañarles. Este señor es su mejor cliente, pero está muy nervioso y tendrá que manifestárselo, si no acepta  sus condiciones le pedirá que cierre la cuenta en su banco.

Y ahora le llamaron para que trajese los maletines hasta el negocio de carne en vara La Negra, “Esto es el colmo, tendré que hablar seriamente con el señor, quien se habrá creído que es él, soy un gerente de un banco de la capital del estado”.

“Bien, por lo menos la música llanera está muy buena y las mujeres también, por ver aquí uno no paga, estoy de vacaciones y estoy solo, quién sabe cómo me puede ir en este día”.



CAPITULO 26

DE GERENTE A MENSAJERO


Los cuatro motociclistas llegan al negocio de carne en vara, está completamente lleno, el propietario le indica que pueden comer en sus oficinas, ninguno se ha quitado el casco para evitar ser filmado por las cámaras de circuito cerrado.

Entran a las oficinas y el propietario apaga las cámaras. Si acaso preguntasen diría que estaban reparándolas y listo, aunque ya lo filmado está  guardado en su correo electrónico personal.

Se quitan los cascos de motociclistas y las bellas mujeres sacuden sus hermosas cabelleras. El Gran Jefe solo dice a una de ellas:

-Tráelo.

La chica sale al gran salón atestado de gente, al rato entra de nuevo en la oficina y viene acompañada del gerente del banco que entra con cara complacida.


-Buenas tardes, Don Joselillo ¿Cómo está usted?

-¿Me trajiste el encargo?

-Por supuesto que sí, Don Joselillo, mi familia se fue a la playa de vacaciones y yo me quedé para cumplir su encargo, creo que debemos hablar, pues yo no puedo ser mensajero y repartidor. Usted comprenderá…mi puesto, mi prestigio, en fin, mi estatus.

Don Joselillo, fija su mirada sobre el niño Linares que todo el tiempo ha estado situado cerca, muy cerca del gerente, le hace a este una seña casi imperceptible con los ojos, el niño Linares se  dirige al Gerente y le indica muy amablemente:

-Por favor acompáñeme, venga por acá.

-Es que aún no he terminado con Don Joselillo.
Entonces le dice bajo, muy bajo, pero firmemente:
-Por favor, acompáñeme
- Está bien, vamos.
-Por acá, señor gerente, esa es la salida, venga para que hablemos.


El niño Linares está parado ante una puerta lateral, la abre y le indica al gerente que pase al interior,  le dice todo esto con una agradable sonrisa pintada en su bellísimo y angelical rostro. El gerente pasa ante él a la otra habitación. 

El  conjunto de música criolla arranca y la cantante entona su hermosa canción, todo es alegría, son gritos, algarabía y nada se entiende.

El dinero facilmente obtenido, corrompe al hombre  totalmente.
 El trabajo honesto al hombre,  es como el acero al puente, lo hace indestructible a los vientos, tempestades y a crecidas intempestivas del río. 


CAPITULO 27

Las Tinajas

En la larga mesa todo es alegría, son más de veinte comensales, los demás clientes en las mesas que les rodean han apurado su comida y han ido desocupando el lugar. Todo el mundo en la mesa habla a gritos, la única persona que luce tranquila y callada es Doña Ana Lucrecia.
El alcalde se levanta de la mesa para ir al sanitario, en eso ve de nuevo a Doña Ana Lucrecia y recuerda que le había invitado a venir y la señora se quería ir. Pasando junto a ella le expresa:

-Ana Lucrecia, ya vamos a hablar, voy a cambiarle el agua al canario.
-Como usted diga señor alcalde. 
La señora lo mira con una frialdad abrumadora y con una resignación total.


El alcalde a su regreso se sienta en una silla al lado de la señora, le mira fijamente y le suelta a boca de jarro:

-Viniste por un contrato, Ana Lucrecia, pero quiero que sepas que contrato para ti, ahorita, no hay.

-No, señor alcalde, no vine por ningún contrato, en estos momentos estamos ejecutando tres obras, así que no tenemos el tiempo, ni el personal para ejecutar otra obra por muy pequeña que fuese.

-Ah, pensé que venias por un contrato, porque gané las elecciones.
-No, señor alcalde, le repito, no vengo por contrato alguno, vine porque la gerente del banco me pidió que le informara a usted y a su administración que en el banco reposa un dinero que es de la alcaldía y que dejo en depósito la administración pasada y que usted puede hacer uso del dinero cuándo lo considere conveniente. Buenas tardes, señor alcalde.

El alcalde se queda enmudecido, como si estuviese pensando.

Doña Ana Lucrecia, se levanta y sin decir otra palabra se marcha.

Va caminando hacia la puerta de salida del restaurant, saca el celular  de la cartera y llama directamente a su esposo:

-Por favor ven a buscarme, estoy en el restaurant Las Tinajas, acá te espero.



CAPITULO 28

LLORA DE DOLOR CORPORAL


El gerente entra a la habitación y se da cuenta que es el baño privado del propietario, no tiene tiempo para pensar nada más, siente un fuerte golpe en su estómago, se dobla del dolor, de inmediato recibe otro golpe en su espalda, cae boca abajo en el piso, y allí le llega una lluvia de patadas, todas desde el cuello para abajo en su grueso cuerpo.

El niño Linares no ha emitido sonido alguno por su apretada boca, los gritos y sonidos de dolor que lanza el gerente son ahogados por la música que se escenifica  en el salón principal. 

El gerente llora de dolor, en su atribulada mente solo piensa “este es un sueño, esto no está pasando, soy un ciudadano decente, soy Propietario-gerente del banco”

El niño Linares se mira en el espejo, arregla su cabello muy bien cortado, se ve sus dientes, blancos brillantes  en un rostro perfecto.

Sonríe para sí mismo, se arregla el traje de cuero, y solo después lanza su mirada sobre el hombre que está quejándose tirado sobre el frio piso del baño.

Se inclina y muy amablemente le dice al asustado y adolorido hombre:

-Por favor levántese, señor gerente, le ayudaré, se ve muy feo en el suelo.

El hombre quiere levantarse pero por los fuertes dolores que siente, no le es posible.

El niño Linares  amablemente se inclina más y le ayuda a levantarse.

El hombre trabajosamente se levanta y se mira en el espejo, el niño Linares está detrás de él, lo mira con esos ojos verdes, sin ningún tipo de expresión, sin nada de sentimiento reflejado en tan bellos ojos.

Esos ojos  que  son  apetecidos por tantas y tantas mujeres de todo tipo y de todos los niveles sociales y académicos. Esos ojos no reflejan nada, ningún sentimiento, ninguna pasión. Son inconmovibles.


 El  niño Linares pega su boca al oído del gerente y le dice:


-Tú no le vuelves a hablar a Don Joselillo así como lo has hecho, tú no eres nadie, si se te ocurre no obedecer lo que se te ordena, ningún miembro de tú familia sobrevivirá. Tienes que tener responsabilidad. Debes ser un hombre responsable, porque si no yo te corregiré ¿Entendiste bien, poca cosa?

El Gerente con una mueca, mueve la cabeza en señal de asentimiento. El niño Linares sale primero del baño.

 El hombre queda solo y se pregunta:
 “¿Con que gente me he metido? ¿En qué lío estoy? ¿Y mi familia sin saber nada está en peligro inminente? Tengo muy buenos amigos en todas partes, soy un hombre poderoso, tengo buenos amigos en todas las esferas del gobierno, les he resuelto muchos inconvenientes dándole viabilidad a sus problemas financieros, algo me deben. Les llamaré para que me ayuden en esta hora tan difícil, sí, les llamaré”


“Mi familia, mi esposa, mis hijos, son lo primero,  para ellos he trabajado toda mi vida, he trabajado como un hombre decente que soy. Llamaré a la policía, eso haré”
Trabajosamente camina hacia la puerta, la abre y entra nuevamente en la oficina del propietario del negocio.

El niño Linares no tiene contemplación con las personas que  desobedecen órdenes.  Teniendo sólo ocho años su padre lo dejó al cuidado de un amigo de él y la mujer de este. La mujer había tenido un niño en una unión anterior el cual contaba en esos momentos con diez años de edad.
 Vivian en una granja que la mujer había heredado después de la muerte misteriosa de su primer esposo.
Los dos niños se hicieron amigos,  un día de regreso de la escuela caminando por la orilla de la carretera vieron unos árboles de  guindas criollas*, se acercaron a ellos y comenzaron a tomar las frutillas.
A lo lejos divisaron que se acercaba la dueña de la finca con algo en la mano, los niños salieron corriendo de la propiedad y en la carrera se separaron, el niño grande buscó a su amiguito ya que era responsable de este, no le encontró.
Pasaron las horas y se decidió regresar a su casa sin el niño pequeño, cuando llegó, el niño pequeño había regresado solo  y le estaba aguardando a lado de la madre que lo cuidaba y del compañero de esta:
-Menos mal que regresaste amiguito, te quería ir a buscar y no me dejaron.
-Te estuve buscando todo este tiempo, temía haberte perdido, soy responsable de ti por ser mayor.


*NOTA: Guindas criollas: cerezas
 Nos aterrorizamos y corrimos, la señora lo que traía en sus manos era una bolsa para que recogiésemos las cerecitas, nos asustamos y corrimos y te me perdiste, gracias a Dios y estas bien.

-Sí, mi amiguito y gracias a Dios tú también estas bien

El compañero de la madre le dice  al niño menor que entre a la casa, este lo hace y,  a través de la ventana observa con angustia como este señor azota a su amiguito con un pedazo de  manguera doblada en dos vías, el niño cae al suelo, la señora va a auxiliarlo,  el azotador le grita:
-Déjalo allí, eso es para que aprenda a cumplir sus responsabilidades. Para que sea un hombre responsable.

El niño no se movió nunca más, fue llevado al dispensario de salud y declarado muerto. El causante de esa muerte huyó a su país de origen y no se supo más de él, así que por el lado de la justicia humana no recibió el castigo merecido por este hecho.

El niño Linares  creció solo, nunca más tuvo un  amigo,  y se  asegura de  que todas las personas a su alrededor cumplan con sus responsabilidades, caso contrario, él se encarga de que nunca más vuelvan a desobedecer. 
A los quince años, ya era un atleta formidable en su escuela secundaria.
 Se acostumbró a las labores del campo convirtiéndose en un magnifico cazador, sobre todo en las noches era más efectivo.
Un  día, faltando poco para graduarse en la secundaria, su padre le vino a buscar, se lo llevó y sus estudios quedaron interrumpidos.

En cinco años de delitos se hizo con la propiedad de casi todas las panaderías más grandes del centro del país, los antiguos dueños algunas veces continuaban regentándolas, o se habían ido a descansar a su país de origen, otras veces descansaban para siempre en un frio camposanto.

Esas panaderías son las más productivas, abastecen de materias primas a todo el país,  y nunca son tocadas por el hampa y ni siquiera alguno de los policías corruptos cobradores de peaje a los comercios se meten con ellas, pues todos saben que pertenecen al “Hombre del Trigo”.




CAPITULO 29

¿PAJÚO?

El alcalde queda con la boca abierta y  Doña Ana Lucrecia se aleja,  camina y va  sacando su celular para llamar a su esposo.
-¿Y a ti qué te pasa, negro, que te quedaste con la boca abierta?
-Negrita, que ya tenemos plata, el musiú dejó plata en el banco.
-¿Queeee?  ¿Dejo plata el muy pajúo?
-Cállate, negrita, que estás en un restaurant de lujo.
-Ah, que bien, el en  sus primeros cuatro años hizo “negocios lícitos”, luego cuando lo reeligieron acabo con todo, pero entonces esa plata es nuestra ¿Sí?
-Bueno, pero vamos a ver cómo podemos sacarla, negrita.

- ¿Cómo va a ser? Sacándola. Es nuestra.
- Ya va, ya va, vamos a hablar con el administrador de la alcaldía y los sacaremos hoy mismo.
-Esto merece una celebración especial vamos a un lugar donde podamos escuchar “Apure en un viaje”

-No es así mi amor como se llama tu canción, vamos a celebrar, todos a celebrar, como debemos: en familia.
Se acerca la dueña del restaurant a despedirles:
-Señor Alcalde, estamos a su orden, también tenemos comidas para llevar.
-Eso está muy bien, negrita, ya no cocinarás más, desde mañana mismo pediremos la comida y que la lleven a tu oficina, allí comerá toda la familia.
-Como usted diga señor alcalde, tenga, llévese una de nuestras cartas para que pidan por ella, solo con una llamada telefónica le llevaremos su comida y  un personal irá especialmente a atenderles.



Los flojos de la plaza dicen que la primera familia del municipio en un mes de comidas,  agotó todas las partidas para ese rubro en tres años





CAPITULO 30

GENTIL INVITACIÓN

El gerente se encuentra con la oficina sola, excepto por una bella mujer  vestida toda de cuero y que está recostada en el amplio escritorio del propietario del negocio.
-Venga por acá señor gerente, usted es invitado muy especial de Don Joselillo.
-Quiero irme a mi casa, eso es lo que quiero.
-O sea ¿Que el niño Linares no le explicó muy bien, señor gerente?
-Sí, pero quiero irme a casa, señorita.
-O sea ¿Que usted desprecia una invitación especial del Don Joselillo?
-Sí, señorita, quiero irme a mi casa.
- O sea, que conste que usted lo quiso así, llamaré al niño Linares para que le acompañe hasta su casa.
-No. Por favor, me iré solo.
-De ninguna manera. 
-Señorita déjeme ir solo. Le pagaré lo que sea.
-O sea que se ve que el niño Linares no cumplió bien con su deber, y en ese baño no le dio a usted el mensaje que le mandó a dar Don Joselillo.
-Si. Señorita, si me lo suministró, pero me quiero ir, 
-Esto es grave para él y para usted. El niño vendrá furioso para acompañarlo al infierno.
-No, no por favor
-O  sea, usted se lo buscó por no aceptar la gentil invitación de Don Joselillo. En verdad  lo siento por usted, señor gerente. Llamaré al Niño.
-No, no, por favor no lo llame, no llame usted a ese señor, iré, iré, iré solo.



CONTINUARÁ

NAVIDADES DE AYER


Por: Licdo. Marcos Leal Ceballos

Llegaba diciembre, con sus misas de aguinaldos a partir del quince .Mi madre lavaba y planchaba ajeno, el cura  había dicho que las personas que asistieran a todas las misas de aguinaldos obtendrían 10 años de indulgencias, mi madre no sabia que era eso, pero si lo decía el Señor cura debía de ser algo bueno. 

Ese año se prometió asistir a todas así tuviese que trasnochar todos esos días. Nos acostábamos en las dos camas donde dormíamos los cinco: mis hermanos mayores, mi madre y yo, pues el menor aun no había llegado. Mamá se quedaba toda la noche planchando. A las tres de la madrugada nos llamaba, todos nos levantábamos sin protestar porque  “¡Es Navidad y vamos a la  Misa de aguinaldos!”

 Mí madre ya nos había cargado agua de una pila (abastecimiento público de agua donde las familias tenían que acudir para proveerse del vital liquido) para bañarnos. Nos vestíamos con nuestras ropas domingueras compradas por ella y pagada a los vendedores ambulantes en innumerables cuotas de a dos bolívares semanales. Salíamos a las tres de la madrugada todos agarrados de las manos, para mí era mi gran experiencia porque ese recorrido estaba lleno de imborrables perfumes y olores. Mis pocos amigos de ese entonces que ya han pasado a otro plano, siempre  me decían: ”Tú y tus inventos de que los pueblos tienen olores propios”. Y ellos se burlaban de lo lindo no quedándome otra cosa que hacer que también burlarme  de mi. Transitábamos por una calle de tierra, hasta llegar a las empedradas y con pavimento. En esa madrugada fría se desprendían de los fogones de las casas ese dulce olor a café recién colado mezclado con las fragancias naturales de las rosas, jazmines, y otras flores que se asomaban por los patios y empalizadas de las viviendas.

 Llegábamos a la plaza Miranda, la iglesia aun no estaba abierta. Nos sentábamos en cualquier banco de esa plaza.  Al abrirse las puertas éramos casi los primeros en entrar. Siempre nos sentábamos en una nave lateral, nunca en la nave central. Al terminar la misa salíamos de nuevo al altozano de la iglesia, las muchachas, los muchachos, los padres y los y las acompañantes y ya los muchachos de ese entonces, estudiantes del liceo Alberto Smith, tenían preparada una bola de estopas que hasta entonces habían mantenido escondida, la encendían y comenzaban un juego peligrosísimo de volibol y futbol a lo largo de la avenida Bolívar en sentido contrario a la circulación de los autos. Llegábamos a la plaza Bolívar, cruzábamos hacia la avenida Paradisi, ya en la plaza estaban los vendedores de café. 

Al final de la avenida  la caminata tomaba la calle del Ganado hoy avenida Lisandro Hernández, allí muy cerca de la Estación de servicio de gasolina se apostaban unas señoras con café caliente, chocolate, y las sabrosas arepitas dulces elaboradas con cariñosas manos en caldero con manteca de cochino hirviente despidiendo ese agradable olor a anís dulce, masa de maíz y papelón y en la oscuridad de la carretera  los novios agarrados de las manos jurándose amor eterno  con los acompañantes al lado.

Continuábamos por la calle del Ganado hasta donde esta hoy día el mercado de La Coromoto. Las  familias Milano y Colmenares elaboraban las deliciosas arepitas dulces.
Allí donde hoy está la pasarela concluía la caminata después de las Misas de aguinaldos, Todo el recorrido había sido con cantos de villancicos, aguinaldos y parrandas, con olores a chocolate, arepitas dulces, café recién colado y bañados con los perfumes de los rosales y demás flores del campo de mi amado pueblo de Villa de Cura.

Aun llegan a mí la suave y fría  brisa desde los cerros de este hermoso valle, parece que fue la madrugada pasada mi última joven Navidad. Todo esto sucedía  alrededor de la mitad del siglo pasado, apenas ayer.



Sitio web de la imagen: http://www.diariolaprensa.cl/panoramas/pesebres-navidenos/

lunes, 28 de noviembre de 2016

EL HOMBRE DEL TRIGO (NOVELA) CAPÍTULOS 11 AL 20


Por: Marcos Julio Leal Ceballos
CAPITULO 11 

TRIUNFO ASEGURADO

El poderoso partido de gobierno nacional triunfa y lleva a su abanderado local a la primera magistratura del municipio.
La compañera  de vida ahora será  primera dama del municipio, tendrán que legalizar su unión y lo hacen de forma muy privada, ahora legalmente es la esposa del alcalde.

-Te fijas, mi negra, que se hizo justicia, soy un obrero alcalde como lo quiere nuestro comandante.
-Si, pero no seas pendejo, porque esto durará solo cuatro años, no te pongas a regalar lo que es nuestro, que bastante nos ha costado conquistarlo, para dárselos a una cuerda de pedigüeños  como son los habitantes de este pueblo.

-Tranquila mi negra que yo se hacer bien las cosas.
-Eso espero Adán, eso espero, para beneficio tuyo y el de tu familia. Piensa bien chico, con esto podemos salir de abajo para siempre. Porque a mi no me gusta la política. Siempre te lo he dicho.

-Y ahora tú serás primera dama de este municipio.

- Yo también me lo merezco, dejaré de estar parada templando cabellos todo el día para  poder ayudarte con la educación de  los muchachos, esa ha sido mi triste vida hasta ahora, eso tiene que cambiar pues soy la primera dama de este municipio, como tú dices.



Así las dos almas solitarias a quienes sus necesidades de compañía y sustento unieron, ascendieron de esta forma al poder que les concedió un pueblo lleno de esperanzas por un futuro mejor.




CAPITULO  12

REVOLUCIONARIA CIENTO POR CIENTO

Ana Lucrecia Fuenmayor es una conocida  dama de la construcción. Posee maquinarias y equipos para realizar cualquier construcción de envergadura, es fuerte de carácter y no se cae a pasiones para decir lo que piensa  de quien sea, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia. 

Es fiel seguidora del Comandante y le ha aportado al partido tiempo y ha contribuido de forma espontánea para el mantenimiento de los gastos que genera cualquier campaña electoral. Cree firmemente en el candidato a alcalde de su municipio y le ha estado apoyando con todas sus fuerzas, tanto económica como logísticamente que no son poca cosa.

 Su esposo también es constructor y se han unido para trabajar sin descanso y poder obtener ganancias muy limpias en la ejecución de diversos proyectos en todas las ciudades a  escala nacional.

Ana Lucrecia cree firmemente en el candidato de su partido para la alcaldía de su querido pueblo, ha sido designado por el partido a escala nacional y cuenta con la aprobación del comandante, esto para ella es suficiente y no hay derecho a discusión de ningún paradigma.

 Su esposo José  Jacinto la respeta mucho por su trabajo, por su lucha diaria y porque siempre ha sido una mujer leal con su pensamiento político y con sus ideas revolucionarias. Tienen un proyecto de construcción que están ejecutando en los llanos centros orientales y hacia esta obra se dirigen esa madrugada. Nunca viajan solos, delante de su carro van parte de sus empleados y detrás de ellos van sus escoltas, por un “por si acaso”

-Ana, siempre he respetado tus apreciaciones sobre las personas, pero me parece que este candidato a alcalde es un maromero en todo el sentido de la palabra.

-José Jacinto y de cuando acá tú te atreves a objetar una decisión del partido, es más, chico, ese candidato tiene el aval del Comandante.

José Jacinto, sabe que tiene que andarse con cuidado porque cuando su esposa le llama por sus dos nombres de pila  es signo de que algo la molestó, y eso es lo último que él quisiera hacer pues ella es de armas  tomar, literalmente hablando, y más aun cuando se trata de algo relacionado con el partido y con el Comandante.

-No, mi amor, no lo digo porque sea una decisión del partido, es por la forma, la personalidad del candidato, su mirada de zafio, su manera de comportarse, a mi no me inspira confianza, lo veo y siento como si fuese un hombre falso. Ojalá y me equivoque mi amor. Ojalá. Al Comandante en su buena fe lo han engañado, y él sigue confiando en la gente, y tiene razón no todos pueden ser ladrones, llegará algún día que la gente trabaje para el beneficio colectivo, por eso apoyo y apoyaré siempre las decisiones de mi Comandante, si nos equivocamos rectificamos y seguiremos adelante en la construcción de un futuro mejor para todos y todas

-Creo que te equivocas, José Jacinto. El candidato es un buen hombre, todo un revolucionario. Y punto, chico. Lo apoyaremos con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro trabajo político. Es un hombre bueno y hará un buen gobierno para nuestro pueblo. Confiemos en él.
-¿Y si te equivocas? ¿Y si se equivocó el partido?... ¿Y si nuestro Comandante fue engañado en su buena fe?

Un ligero temblor afloró en los labios de la fiel mujer.

-Espero que te equivoques por el bien de todos, porque de ser así, como tú lo piensas, el candidato me encontrará de frente defendiendo la revolución y a mi Comandante, eso es así y siempre será así, José Jacinto, la decisión de mi Comandante va siempre con la mejor buena fe para beneficio del pueblo, ese siempre ha sido su norte, su centro, su sur. Su vida es darle la mayor suma de felicidad  a ese pueblo que había sido olvidado por siglos de maltratos e injusticia 

- Ese personajito, no se mostrará tal como es hasta que gane la alcaldía, si es que la gana.
- Jesús contigo, José Jacinto, tú no confías en nadie.

- Esa es la mejor forma de sobrevivir en este mundo cargado de tanta hipocresía y mentiras. Mi Comandante debió asegurarse  muy bien antes de darle su respaldo.
Por primera vez en mucho tiempo, la todavía hermosa mujer, sintió miedo,  calló, y se hundió en sus más profundos pensamientos.




CAPITULO 13

PARA DESGRACIA DE TODO UN PUEBLO

A la media noche del día de la elección, solos en la habitación de su humilde casa.
La mujer por vez primera en mucho tiempo le da un beso en la mejilla al padre de sus hijos  diciéndole:

-Felicitaciones, mi alcalde electo, no te olvides de mi recomendación.  Para conservarte con vida: Sólo debes confiar en tus hermanos. 




CAPITULO 14

EMBOSCADAS Y TRAICIONES

Los hermanos del alcalde también son sindicalistas, curtidos en todos los sucesos de esa lucha, que da satisfacciones pero, también está llena de  lealtades, peligros, emboscadas y traiciones.
 Algunos y algunas pertenecientes al partido ganador, toman como por asalto las dependencias de la alcaldía.
 El despacho del alcalde es un hervidero de gente.

 El recién electo gobernante designa a la señora Oli Olivares para que organice la transición. Ella pide currículos a todo el mundo, también pide ayuda a algunos institutos autónomos para organizar el nuevo gobierno. Más tarde se comprobará que esto era una estrategia para ganar tiempo, los cargos ya estaban designados de antemano, entrarían los que llegaron a última hora a  integrarse a la campaña. 


Los que llegaron  en los últimos quince días de la lucha por ganar las elecciones, serían los que asumirían el poder municipal, en cambio los cuadros del partido serían echados a un lado.

Según los testigos presenciales afirmaron después, mucho después, cuando ellos también fueron pateados y excretados, las personas a los que pertenecían esos currículos fueron ridiculizados y se burlaban de ellos, uno a uno fue desechado en la papelera de los antihigiénicos baños del despacho de la alcaldía. Para eso fue que sirvieron tantos esfuerzos colectivos e individuales para ganar con un amplio margen esa contienda  electoral.

El  representante de un instituto autónomo que había sido llamado para colaborar en la organización del nuevo gobierno, solo aguantó ese desbarajuste una semana, renunció y regresó a su antiguo puesto horrorizado, porque calladamente se dijo para sus adentros:


 “Esos que habían sido designado para integrar el nuevo gobierno, eran los menos capacitados, tanto política, académica e intelectualmente para gobernar, porque no están formados ideológicamente en el humanismo que  es la base fundamental para la práctica del socialismo del siglo xxi que estamos construyendo entre todas y todos”  Y, poco después, lo refrendó con  las palabras dichas a su esposa en la oscuridad de su alcoba.

 Bajo, muy bajo, le dijo, casi con un hilo de voz.
-El Alcalde debe cumplir con el Plan de la Patria pues  es ley de la República, que en el artículo 2.1.3.1 establece: Construir una cultura del trabajo que se contraponga al rentismo mediante el impulso de la formación desde la praxis del trabajo, conciencia del trabajador y trabajadora, como sujetos activos del proceso de transformación y participación  democrática del trabajo bajo los más altos intereses nacionales. (Objetivos estratégicos y objetivos nacionales) Este artículo por instrucción del alcalde, no se está cumpliendo. Nos equivocamos con este hombre  


-Calla, eso no se dice  esposo mío, porque  las paredes tienen oídos y si nos escuchan, peligrarían nuestras vidas y las de nuestros hijos. Recuerda quiénes ahora le rodean, calla por favor.
 -Es problema del partido de lo que rodea  y se rodeará el señor alcalde,  estos son  de lo peorcito y miserable  de este estado. 
Sí, mi amor tienes toda la razón, son una cuerda de estafadores.
-Calla, porque  por ahora, calladito, calladito te seguirás viendo bien vivito.

Solo había transcurrido una semana desde la toma de posesión del nuevo alcalde.


CAPITULO 15

GOLPE FUERTE 

Es viernes por la tarde, Doña Ana Lucrecia se dirige al banco, va con su chofer y escolta, ella no maneja dinero en efectivo, siempre para el fin de semana saca algo de dinero para  los gastos personales.

-Hola, Doña Ana, felicitaciones por la elección de su nuevo alcalde.

De esta forma la saludó la gerente del Banco, se conocen desde hace muchos años  y sabe que esta gerente no es afecta al gobierno, aun así, permanece en su cargo.

-Buenas tardes,  Eloisa, es un placer saludarte y gracias por tu felicitación por la elección del nuevo alcalde, se que no es de tú preferencia, pero este pueblo lo eligió y eso se respeta, amiga
-Claro, Doña Ana, por eso estamos como estamos, mi amor, ¿Viene a sacar qué cantidad, Doña Ana?
-Lo de siempre, solo para los gastos de la casa.
-Bien, Doña Ana.

La gerente se dirige a su despacho y Doña Ana la sigue. Aquella la invita a pasar y sentarse, llama por teléfono a uno de sus asistentes mientras Doña Ana termina de rellenar el cheque, se lo entrega y en eso entra el asistente.

-Por favor, Daniel, hágale efectivo este cheque a Doña Ana.
-Con mucho gusto señora.

El asistente bancario sale de la oficina y quedan las dos mujeres solas.
La gerente se levanta de su asiento, rodea su larga mesa y se sienta al lado de Doña Ana. 


La gerente la mira con mucha atención, es una señora de cincuenta años muy bien llevados, curtida por el sol y los rigores que se deben pagar  en las labores de construcción, de atención a los animales en su hacienda. Es una trabajadora insigne y la gerente le tiene mucho aprecio y confianza. La mira a los ojos y le suelta:

-Doña, tengo que decirle algo para que usted me haga el favor y se lo comunique a “su alcalde”
-Como no, Eloísa, estamos para servirte. Dime ¿Qué deseas le comunique al señor alcalde?

-Doña Ana, el alcalde anterior dejó en caja de este banco un total de un mil doscientos millones de bolívares, esos son de la alcaldía y quisiera que usted informara al nuevo alcalde que están disponibles y que puede girar en contra de ese monto cuando él lo considere conveniente. Puede venir a hacer los trámites en cuanto él lo disponga.

-Muy bien, ahora mismo se lo informaré, él esta acá muy cerca. Gracias Eloisa, salúdame a tu esposo y a tus hijos. Gracias amiga.

-Bueno, un mil doscientos millones no son mucho, pero con esto podemos aunque sea comenzar a pintar las paradas de los autobuses y que con ello se vea que ya arrancó el nuevo gobierno.

Doña Ana piensa para sus adentros: “Miren ustedes, quién iba a decir que el alcalde anterior,  que brincó la talanquera, dejaría algo en caja.  Este nuevo alcalde sí que tiene suerte. Bueno, démosle gracias a Dios, nuestro Señor que es grande y poderoso. Ya el pueblo comenzará a recibir los beneficios”

Doña Ana camina  unos cuantos metros y en la misma acera está el despacho del alcalde, resueltamente entra a la gran antesala.

La gran sala es un verdadero maremágnum de gente, unos gritan, otros saltan sobre el mostrador para pedir que se les atienda, Doña Ana confundida se da cuenta que no ve a ninguna persona conocida, nadie de los que hubiesen trabajado en la reciente campaña por el partido.

 Su chofer se le acerca aun mas y le dice:
-Doña Ana, esta  como que no es buena hora para estar acá, esto no lo entiende nadie, parece un gallinero en plena pelea de gallos.

-Ya va, Ernesto, por aquí debe haber alguien conocido, que nos permita hablar con el alcalde, este es nuestro pueblo, que es así y está contento porque ahora si se les oirán los planteamientos para resolver sus problemas.




CAPITULO 16 

 LA CASETA

Don Joselillo sonríe, se frota las manos,  ve directamente al policía con una amplia sonrisa que brota de sus labios mostrando su muy bien cuidada dentadura y le dice
-¿Y dónde cree usted que iba a estar anoche?
-Esa es mi pregunta Don Joselillo, responda por favor.

-Pues anoche estuve donde debía estar todo el mundo: en la fiesta de la caseta de la alcaldía en el baile con Los Melódicos y La Billos Caracas Boys, mi general. Por supuesto, en compañía de mi bella esposa y  del alcalde de esta ciudad, que es mi amigo y también en compañía de su querida esposa que a su vez es amiga de la mía.

-¿Y usted tiene testigos de que estuvo toda la noche allí? ¿Quién lo vio, quién puede asegurar que usted verdaderamente estuvo allí?

-Todo el pueblo de Mérida. Bueno, mejor expresado,  nos vio  todo el pueblo que estaba en esos momentos en el baile, es más, el maestro obsequió un set de su orquesta a mi esposa.  Y además, me permitió cantar dos piezas con la orquesta, eso todo el mundo lo vio y lo escuchó, allí puede usted buscar a sus testigos, General.

-Está bien, Don Joselillo - Sonríe el General

Luego gira sobre sus talones y deja  parado en la plaza al poderoso jefe de la banda más organizada del país. De repente vuelve a girar, se acerca a don Joselillo y le suelta a boca de jarro esta pregunta:

-Don Joselillo, ¿Que sabe usted de las muertes de tres dirigentes sindicales que fueron asesinados anoche en la Encrucijada de Aragua?

-¿Qué muertos? ¿Qué encrucijada de Aragua? Yo estoy en Mérida ¡Qué tengo yo que ver con eso, me ofende usted señor comisario! Tendré que llamar a mis abogados, me siento acosado por sus preguntas.

-Puede usted llamarlos, me gustaría mucho conversar también con ellos. Ah, también anoche apareció uno de sus huéspedes, muerto.

-Señor comisario ¿Y que tengo yo que ver con eso? Todos los días aparecen muertos, cualquier persona muere y no por eso se busca a los dueños de un hotel decente para acosarlos a preguntas sin ningún sentido, señor comisario.

-Don Joselillo, solo que esta persona antes estuvo almorzando con usted, luego desapareció y anoche apareció muerto en circunstancias muy particulares.

-Señor General, ahora le preguntaré yo ¿Qué tengo qué ver yo con ese asunto, si se ahorcó, se disparó o se lanzó por un barranco? Eso es cosa de él.  Yo estuve en una fiesta delante de todo el mundo y además soy un hombre de trabajo, un verdadero hombre decente, señor comisario. 

- Don Joselillo, no se me ponga bravo, solo tengo que hacer preguntas fastidiosas y de rutina, eso y nada mas
-Y ahora General ¿Puedo irme o necesita alguna otra cosa de mí, señor comisario General? La familia me espera para ir a otra fiesta. Estamos de feria, señor comisario, relájese y disfrute de estas fiestas, son las mejores de estos lugares. Es más, lo puedo invitar para que comparta con mis amigos y con mi familia. Anímese señor comisario ¿Qué me dice, se viene con nosotros?

El comisario general lo mira largamente y le dice muy suavemente:

-Puede irse Don Joselillo, gracias por la invitación. Tal vez después, en otra ocasión, sea mi persona quien le invite a acompañarme.

Don Joselillo suelta una estruendosa carcajada y entre su risa le indica:
-Esperaré con mucho respeto su invitación, señor general.


CAPITULO 17

FUERON POR UNO CAYERON TRES

El pueblo está convulsionado, no es para menos, tres sindicalistas fueron asesinados y nadie dice nada. Eran hombres muy conocidos y queridos en el pueblo. Sus familiares y amigos están consternados.  
Todo el mundo calladito  hace sus análisis.
Algunos  acusan al recién electo alcalde de tener algo que ver porque según muchos, los muertos fueron primero sus compañeros y luego sus adversarios políticos, y que según algunos estos estaban planificando no dejarlo gobernar.

En el pueblo hubo disturbios y pintaron las paredes llamando asesino al nuevo alcalde  que  entraba en funciones. 

Aparecieron declaraciones en los periódicos regionales, la Guardia Nacional resguardó las instalaciones de la alcaldía y le prestó protección al personal de confianza del alcalde.


A la gente de a pie del pueblo, dentro de su dolor, le causaba mucha gracia ver al personal de la alcaldía con chalecos protectores y acompañados de guardias nacionales. Muchos se reían a mandíbulas batientes diciendo que una vez que se fueran los guardias nacionales, los segundones, se quedarían solos.

El único que tendría cómo pagar una escolta sería el alcalde porque los otros eran unos pobres chivos expiatorios, y además siempre serian unos pobres pendejos carnes de cañón.

El Gobernador de ese momento, le brindó apoyo al alcalde y declaró que este no tenía nada que ver con las muertes de esos señores. La gente del pueblo pensó: “Algo más debe saber el señor gobernador para poder expresarse de esta forma tan segura y realizar esta vehemente defensa”. 



Como expresó el pueblo sabedor, y algunos que se reúnen todos los días en la plaza, que no han trabajado nunca en su vida,  y que “pocas veces se equivocan”. Dijeron:
 -¡Esto también pasará y los que los mataron nunca aparecerán: santa palabra! 
-Y el doctor que ayudó al candidato para que fuese alcalde, más temprano que tarde tendrá su respuesta. Será excretado, vilipendiado y dejado de lado.
-Es un tremendo político, muy inteligente para armarle el coroto para que otro mande
- Pero una vez que el que ganó se haga con el poder comenzará a sacar a todas las personas más inteligentes que él, eso será así.
-Que  él sabe que le pueden hacer sombra
- Y este tremendo dirigente que le apoyó con todas sus fuerzas y fue capaz de sacrificar muchos  de sus principios por él
-Para que ganara  y  llegara al poder
-Una vez que este crea que está consolidado en su nuevo puesto
-Le asestará una soberana patada y lo apartará del poder.
-Este alcalde no cree en el Poder Popular, no atenderá las necesidades de ningún colectivo ni de ninguna persona que no sea de su entorno familiar.
-Este doctor  no será la excepción.
-El doctor tendrá que aprender que solo trabajando por el pueblo que es desde donde él viene,  será como se logra el respeto y el reconocimiento como líder, tarde o temprano él aprenderá, si es que quiere formarse como dirigente.
-Todo mundo merece una segunda oportunidad, él luego verá su error.
-Lo pondrá de patitas en la plaza de los flojos. 

Pasado poco tiempo:
-Una parte del pueblo otra vez, como siempre tuvo la razón.

-Lo sacó a patadas. Por supuesto que se lo merecía por traidor y por jala bolas -Decían las viejas del pueblo -.

 También el pueblo dijo:
- Por supuesto que todo esto se lo había ganado por ser muy inteligente para la maldad, por jalador de bolas sin necesidad. Simón Bolívar dijo: El talento sin probidad es un azote, eso es lo que es ese señor.

-  Ahora el alcalde ha dicho que él “sólo mandará este período”
 -Pero en lo que se acerquen las próximas elecciones  querrá reelegirse  y es entonces,  solo entonces,  que buscará a todos los que hoy  ha pateado para que le ayuden a volver a “engañarlos” y volver a engañar al pueblo.
-Ya  lo veremos. Ya lo veremos.


El nuevo alcalde se encuentra  en una zona campestre,  donde es la confluencia de tres estados centrales, separados por las orillas de un río.
Desde tiempos independentistas ese camino era conocido por baquianos y gente residenciada en esos  sectores de difícil acceso
Pasados los años se convirtió en desaguadero de agentes dedicados a  diferentes fechorías en el centro del país.
-Por acá trajeron al primer secuestrado importante, por aquí escondieron a un gerente de la industria  transnacional del vidrio.
-Es que nadie sospecharía que en este sitio tan cerca de los lugares de gran poder económico de este país, pueden ocultarse.
 -Y a la vez alejados por tener una red de carreteras sin pavimento y solitarias, es sitio ideal para tener granjas,  y enfriar a los que se necesite enfriar
-Así es, Don Joselillo
-Diputado, me gustaría tener una finquita por estas tierras.
-No hay problemas Don Joselillo, esta gente no ha sido atendida por la Reforma Agraria y está cansada de pedir que se les atienda y ningún ente del gobierno le presta atención, o si le han prestado atención,  ha sido   para incluir siempre en los diferentes presupuesto el arreglo de las carreteras, ellos, los políticos de la cuarta república  cobraban las obras como ejecutadas y no las habían  arreglado nunca. Estas carreteras han hecho millonario  a más de un gobernante de turno.
- Y los que aún faltan.

El chofer de Don Joselillo que ha escuchado toda  esta conversación piensa para sus adentros muy  profundamente:

“Se cumple aquello de que “No me de, sino póngame donde haya” Tan famoso en la cuarta república en boca de aquellos  traidores de las antiguas   izquierdas que mandaron en este estado, y que hoy están unidos a la más rancia oligarquía derechista en partidos financiados por los enemigos de esta patria y de este pueblo.

Con que facilidad se le abren a Don Joselillo todas las puertas y las piernas también, algún día estas serán su perdición. “Si llegasen a descubrir quién soy eso también sería mi perdición en el  mismo momento de saberlo”  Un escalofrío le recorre la columna vertebral al chofer del hombre más poderoso  vinculado al crimen en este país.

-Por su proceder los conoceréis, Don Joselillo.

El joven hombre, chofer de Don Joselillo es experto en armas de fuego y en artes marciales, además sus disparos a larga distancia son precisos y letales, se llama Luis Acosta.



CAPITULO 18

CAMINOS PELIGROSOS 

Este municipio está como a lomo de caballo, comunicado a varios estados, donde  se han movido y aun se mueven  los más oscuros intereses de la clase que por siglos ha dominado en las esferas del poder local, regional y nacional.
 Son intereses tanto comerciales como de políticos opositores al gobierno  revolucionario nacional.

 La oposición por  un tiempo logró el poder en tres estados vecinos y muy principales que limitaban entre sí, y así  tuvieron todas las oportunidades de realizar  atrocidades a sus anchas, sus grandes negocios lucrativos por supuesto muy oscuros  y amorales, en detrimento de una clase humilde y trabajadora: La clase de los obreros y campesinos.  Dominaban todo: las carreteras, los caminos vecinales, puertos y aeropuertos  y también los aires porque han logrado poseer   pequeñas   y grandes aeronaves con amplio dominio de horas  de vuelo  

Esas raíces aún existen, enquistadas en algunas instituciones públicas, privadas y casas de estudios. 

Sin contar  las que existen en los gobiernos regionales y locales, donde la nueva administración revolucionaria no ha despedido a ninguno de sus antiguos  empleados y obreros por razones políticas.






Los gobernadores de la oposición y algunos que llegaron impulsados por la revolución, y luego en el poder traicionaron sus ideales y se dedicaron a hacer triquiñuelas a espaldas del partido y del pueblo que depositó su voto por ellos, creyendo siempre que gobernarían como el Comandante,  en beneficio de los más pobres, una vez electos, estos se dedicaron fue a realizar sus grandes negocios.  Negocios para provecho propio y el de sus familiares y allegados.  Ahora, si no están presos, estarán  disfrutando de lo lindo con todo el dinero que sustrajeron de las arcas de sus respectivos pueblos  y de los negocios turbios que hicieron con individuos dedicados a acumular dinero viniera de donde viniera.

Ladrones del erario público es lo que son.

Los medios de comunicación privados se encargan de lavarle el rostro a los fugitivos y ladrones llamándoles  a toda página “perseguidos políticos”.

Y tanto lo dicen por los canales de comunicación golpistas que algunos desprevenidos ciudadanos de este país  y del mundo, se lo creen y comienzan a defenderlos como si fuesen inocentes familiares suyos, es decir, dulces palomitas incapaces de robarse  siquiera un grano de maíz en una plaza pública.

Ladrones de oficio es lo que son.

 Hay personas en este planeta que  ven en  alguna gente de la oposición venezolana, como escribió Galeano “un  mundo al revés” donde sus  representantes  son seres impolutos  y angelicales.  No quieren aceptar que han sido engañados y saqueados sus bolsillos por una cuerda de mal vivientes. 





 Los opositores a la revolución bolivariana no solo son robadores de los sueños del pueblo,  sino  que también han sido engañadores por generaciones enteras y por siglos, robándoles hasta su identidad y con ello han pretendido así mismo robar su historia. 

Son timadores  y opositores de oficio.



CAPITULO 19

QUIENES SUFREN SON SUS FAMILIARES

Como candela en cerro seco se regó por todo el pueblo la noticia de la  muerte de los sindicalistas. Se sucedían escenas de dolor y de rabia. Unos acusaban al nuevo Alcalde de los asesinatos, otros defendían al Alcalde recién electo.

La plaza del pueblo era un hervidero de gente en contra y a favor del alcalde. Este, obligado por las circunstancias,  apareció en la plaza rodeado de sus escoltas. El partido le dio su respaldo, las misiones se unieron a su alrededor para apoyarle.

Habían pasado solo horas de su toma de posesión, como siempre, alguna gente que se reúne en la plaza de los flojos, gritaban: ¡Esto también pasará y nunca sabremos quién asesino a quien! 
En medio de los gritos el alcalde dijo al pueblo:
-Este crimen no quedará impune, se hará justicia. 
-Queremos que se encuentre a los asesinos y les caiga la ley-  gritaban los participantes en las diversas misiones educativas-.

-Alcalde, pedimos que su nombre quede limpio pues usted no tuvo nada que ver en estas muertes.
-Alcalde, estamos con usted, vamos a salir en comisión de cultura a los pueblos del sur para informar de primera mano que usted no está complicado en nada de lo que se le acusa.


Se retira el alcalde recién electo y solo se quedan los partidarios, los que siempre dan la cara, los que no están contaminados con ambiciones y creen  firmemente que la revolución de los pobres es la solución para tantas calamidades que han tenido que sobrellevar tantas y tantas familias de nuestro pueblo.


 Y tienen razón: la revolución bolivariana es pacífica, pero armada de pueblo y  de pueblo en armas, latiendo al unísono con el  amoroso corazón de la patria y es la única  y posible solución.



CAPITULO 20

 CALLADO LLANTO DE MADRES

Las madres, las esposas, hijas e hijos son los que sufren y entierran a sus muertos, el dolor  va por dentro, la vida tiene que continuar, todos y todas saben, todos y todas callan, tienen niños y niñas que cuidar.

 La vida dura que les espera sin sus seres queridos les abruma, para una madre todos los hijos e hijas son un tesoro, no les importa en qué líos están metidos, ellas están para acompañarles en la hora de la verdad, cuando todo el mundo se raja y les abandona, en una cárcel, en un hospital o en la funeraria tendidos en un frio ataúd de lujo.

 Si se los arrebatan sufren y lloran  su ausencia con el único amigo fiel de la primera infancia que le quede al hijo y que en ningún momento adulto el hijo reclamó para  que estuviese a su lado pero,  que en ese último momento, allí estará para demostrar que se es amigo para toda la vida, o - la mayoría de las veces - la madre  sola, orando a Dios por la vida de sus nietos que es su  herencia en la máxima soledad y tristeza.


Las fuerzas policiales controlan la situación y poco a poco vuelve la calma a este trabajador pueblo.

Ha pasado una semana de la toma de posesión y ya el pueblo sabe que se volvió a equivocar en esta elección, este alcalde no vale nada. 




CONTINUARÁ